Si estas buscando un hotel con verdadero encanto, servicio exquisito y un mar turquesa caribeño, Little Dix Bay es tu lugar. En Litle Dix, te sientes como en casa, no hay llaves en las habitaciones y con frecuencia te reponen las toallas y el hielo. La decoración recuerda a los lodge de selva, cada suite tiene una terraza desde donde se divisa el mar con ese azul de las Islas Vírgenes tan característico.

El resort tiene además una zona de deportes acuáticos donde puedes conseguir material para hacer snorkel o scuba y practicar también el Kayak o el winsurfing. Al lado de la zona de deportes acuáticos, hay un bar de playa donde se toman unos deliciosos sandwiches a cualquier hora del día. Si tu deporte es el tenis, también puedes jugarlo con monitores del lugar.

Si te va el relax, pide una colchoneta de goma espuma y simplemente flota en la bahía dejándote llevar por sus aguas cristalinas.
Si hay dos cosas que destacan de este hotel y que dificilmente puedes encontrar en resorts parecidos son: el desayuno al borde de la bahía, leyendo un periódico del propio resort con noticias de actualidad editado cada día en exclusiva para los clientes y el taxi acuático con el pack de pic-nic que te deja en una playa desierta con un kit de supervivencia que incluye una deliciosa comida (ojo con las hormigas en la playa). Si quieres que te recojan no olvides clavar en la arena una bandera roja.
Si tienes tiempo para hacer una excursión alquila por un día un 4x4 descapotable y recorre la isla descubriendo por ti mismo las playas y calas del litoral. Si te decides a esta aventura no dejes de visitar la playa de los Baths, que tiene un chiringuito en la montaña y unas rocas redondas que contrastan con la arena blanca y el azul turquesa del mar.
Si tienes tiempo para hacer una excursión alquila por un día un 4x4 descapotable y recorre la isla descubriendo por ti mismo las playas y calas del litoral. Si te decides a esta aventura no dejes de visitar la playa de los Baths, que tiene un chiringuito en la montaña y unas rocas redondas que contrastan con la arena blanca y el azul turquesa del mar.

¡Ah!, cuidado con querer pasar desapercibido porque te puedes encontrar en cualquier lado con el piloto de tu avioneta o con el oficial de pasaportes que te recibe al llegar. La isla es como un pequeño pueblo de no más de 300 habitantes.






